“En español, son infrecuentes y aun rarísimas las obras de imaginación
razonada”, anotó Borges en el prólogo de La invención de Morel, un texto donde se decanta a favor del rigor
formal, de los argumentos sólidos y de las obras que no sufren de “partes injustificadas”.
Ya Poe había señalado que el valor de un cuento no está en la reflexión que suscita, sino en la emoción que nos hace sentir durante la lectura, y Borges, al reflexionar sobre los géneros, dijo que frente a un cuento hay una expectativa en el lector, que leemos un cuento de un modo muy distinto a cuando buscamos un artículo en una enciclopedia o leemos
una novela o un poema. Esa expectativa y esa emoción son, en palabras de los dos maestros, la esencia del relato breve.
Marcelo Pelissier tiene clarísimo todo esto. La estructura clásica del relato en prosa le sienta a la perfección y allí despliega sus inquietudes, que no son pocas: el desbarranque sostenido del mundo, los riesgos de la ciencia puesta en manos de desquiciados o de un poder inhumano, la figura del artista como desestabilizador de conciencias, las limitaciones
de la razón… En los cuentos de Pelissier hay imaginación y rigor formal, hay un aire de amenaza constante y un talento envidiable para los argumentos. He tenido el privilegio de leerlos desde sus primeras versiones hasta que alcanzaron la forma en que hoy llegan a manos de los lectores: les aseguro que la emoción, el horror, el absurdo y la
belleza oscura están asegurados.

Mauricio Koch
Marcelo Pellisier se formó en los talleres de Liliana Heker y Vera Giaconi.
Supervisión de textos, con Mauricio Koch. Seminarios, con Federico Falco, Martín Kohan y Eduardo Berti.
En 2016, su cuento Una estética del fragmento quedó seleccionado en el Premio Itaú. Su libro de cuentos Pequeño catálogo de anomalías fue publicado en 2021 por La Parte Maldita. En 2025 su cuento Una sombra fugaz o una brisa leve fue seleccionado en el Concurso de Narrativa Silvina Ocampo.
Fragmentos de un apocalipsis es su segundo libro de cuentos.

