El bienestar dejó de asociarse solo a las transformaciones radicales y pasó a construirse con pequeños hábitos diarios sostenidos en el tiempo. Así lo señalan especialistas en nutrición y entrenamiento deportivo, que identifican para este año un giro hacia la personalización y la practicidad.
Uno de los datos más llamativos es el crecimiento de la creatina como suplemento cotidiano. Antes asociada principalmente a atletas de fuerza, hoy se reconoce como una herramienta eficaz para mejorar la potencia, la calidad del entrenamiento y la recuperación muscular, con una adopción cada vez mayor entre mujeres que llevan un estilo de vida activo.
En paralelo, gana terreno el cuidado digestivo: cada vez más personas incorporan alimentos ricos en fibra como avena, legumbres, vegetales y frutos rojos para sostener la energía a lo largo del día. La tendencia general apunta a rutinas más simples, sostenibles y adaptadas a las necesidades de cada persona, antes que a fórmulas únicas o cambios drásticos.


