Cada gota caliente rompía un pasado y lo dejaba caer en mí; de mis poros brotaba agua bendita que no se secaba.
Tuve que frotarme con la toalla hasta ver sangre en la tela.
La muerte de su madre sumerge a la doctora Polastrelli en un estado de duelo, y quien dice duelo dice locura, o búsqueda desenfrenada de un amor, que pese a las dificultades del vínculo, justifique la relación que existió entre ellas. En ese contexto, la profesora encuentra un diario íntimo que deshace el pasado y la constituye en defensora de su identidad. Lo hace como puede, con aguja e hilo, con clases descomunales, con silencios, entre viajes y destinos; así se va enhebrando la historia de una cuarentona clase media, que se llena de capas, de esas que nos cuestan reconocer. Sin embargo, las luce con orgullo.

Acechada por sus sombras, entabla una relación atemporal con su vida y la de sus hombres, con sus alumnos y sus padres, tal vez con el sentido común. Polastrelli nos comparte sus miedos ante la vida y la muerte, sus amores malogrados y los obstáculos que la realidad le impone y que ella decide soslayar.
Soledad Vignolo convierte el proceso de duelo en una herramienta para explorar los bordes entre fantasía y realidad, y nos lleva a preguntarnos hasta dónde el amor, o su falta, entre una madre, o dos, y la misma hija, tensa la verdad histórica. Los personajes son llevados al límite, como muestra del valor del pasado, de la insistencia de este y la pretensión recurrente de no perder el afecto.
SOLEDAD VIGNOLO MANSUR – Junín (1963)
* Escritora y especialista en gestión cultural (UNC y FLACSO).
Libros: Ángulos (Hespérides, 2000); Sandalias Santas (De los cuatro vientos, 2004); Una más una (Rama Negra, 2011); Ferrogonía (de las Tres Lagunas, 2022); No me cuentes que sos feliz (Hojas del Sur, 2023; Palestra, 2023).
Sus cuentos fueron publicados en antologías argentinas, españolas, francesas y mexicanas. Es Premio Ugarit de cultura. Beca OEI 2022.
* Dicta talleres de escritura. Coordina la Maratón Epistolar junto a Agustina Caride.

