(SALUD) La medicina personalizada empieza a materializarse en las farmacias de Córdoba con la llegada de los primeros medicamentos impresos en 3D, una innovación desarrollada por la startup local Pill.ar, que ya cuenta con la aprobación del Ministerio de Salud provincial para su producción oficial.

Cápsulas impresas en 3D
La tecnología propone un cambio profundo en la forma de prescribir, elaborar y consumir tratamientos. En lugar de múltiples comprimidos, fraccionamientos manuales o ajustes imprecisos, ahora es posible concentrar un esquema terapéutico completo en una única cápsula diseñada específicamente para cada paciente, según indicación médica.
Cómo funciona la impresión 3D aplicada a medicamentos
El sistema desarrollado por Pill.ar se basa en una impresión 3D multicapa asistida por computadora, un proceso de manufactura aditiva que permite formular, dosificar e imprimir cada capa del medicamento de manera independiente.
Esto significa que distintos principios activos pueden convivir en una misma cápsula sin interferir entre sí. Cuando los fármacos son compatibles, pueden integrarse en una misma capa; cuando no lo son, se separan en capas distintas, garantizando estabilidad y eficacia.

Cápsulas impresas por la Pill.lab
“Utilizamos distintos cartuchos para cada capa, lo que asegura la independencia entre los principios activos. De esta forma podemos combinar medicamentos que antes era imposible administrar juntos en una sola pastilla”, explicó Enzo Moriconi, CEO y cofundador de Pill.ar.
La tecnología también permite dividir tratamientos en cápsulas diferenciadas para día y noche, además de trabajar con microdosis seguras, eliminando la necesidad de cortar comprimidos o improvisar ajustes.
Precisión industrial en farmacias
El corazón del sistema es la impresora Pill.lab, el primer prototipo operativo, que automatiza aproximadamente el 75% del proceso de producción y garantiza una dosificación exacta en cada cápsula.
Según la compañía, esta tecnología ofrece una precisión hasta cinco veces mayor que los métodos tradicionales utilizados en la preparación magistral o en productos sanitarios oficinales (PSO).
“Establecemos un nuevo estándar para la elaboración de medicamentos personalizados en farmacias, con un nivel de control y trazabilidad que antes no existía”, destacó Moriconi.
Además, el modelo refuerza el rol del médico en la prescripción. “Hoy muchos pacientes consumen productos de venta libre o naturales sin supervisión, que pueden interferir con la absorción de los fármacos. Esta tecnología devuelve centralidad a la indicación médica”, advirtió.
Un nuevo circuito de prescripción y producción
El modelo no reemplaza a médicos, farmacéuticos ni laboratorios, sino que redefine su interacción. El proceso comienza con una prescripción médica digital, realizada a través de un asistente inteligente llamado Pia.
Esta herramienta permite diseñar tratamientos complejos y valida en tiempo real dosis, interacciones, compatibilidad farmacotécnica y superposición terapéutica.
“En lugar de marcas comerciales, el médico prescribe principios activos, definiendo si van en una sola cápsula o separadas en tomas de día y noche, según el esquema terapéutico”, detalló Moriconi.
Luego, el paciente envía la receta a través de la plataforma de Pill.ar, que la deriva a una farmacia habilitada. Allí, el farmacéutico produce el medicamento en su propio laboratorio utilizando la impresora especializada, siguiendo un software que guía el proceso paso a paso. Finalmente, el tratamiento se dispensa directamente al paciente.
“La farmacia solo produce si la fórmula cumple con todos los protocolos técnicos y si la prescripción se ajusta a la normativa vigente”, aseguró el CEO.

Fundadores de Pill.ar: Daniel Real, Santiago Palma, Enzo Moriconi y Juan Pablo Real.
Materias primas certificadas y seguridad
Las fórmulas se elaboran con principios activos certificados, los mismos que utiliza la industria farmacéutica tradicional, adquiridos a droguerías habilitadas.
“No estamos creando nuevos medicamentos, sino una forma más segura y precisa de producirlos, sin conservantes innecesarios y ajustados a cada persona”, aclaró Moriconi.
Acceso y expansión
Actualmente, solo una farmacia en la ciudad de Córdoba, ubicada en el barrio Alto Alberdi, cuenta con la impresora bajo licencia tecnológica para elaborar estos medicamentos personalizados.
Si bien el sistema todavía no es masivo, la startup planea expandir la tecnología a más farmacias de la ciudad, la provincia y el resto del país, a medida que se completen las autorizaciones regulatorias correspondientes.
Por ahora, los tratamientos se abonan de forma particular, ya que no existen convenios con obras sociales, aunque algunas farmacias reconocen este tipo de prescripciones bajo modalidad de reintegro.
Próximos desarrollos: foco en salud mental
La plataforma trabaja actualmente con más de 30 principios activos, incluyendo melatonina, magnesio, riboflavina, dutasteride, coenzima Q10 y vitaminas C, D y B12, además de nutracéuticos orientados a migraña, ansiedad, menopausia y déficits nutricionales.
Los próximos avances estarán enfocados en salud mental, especialmente en tratamientos con benzodiazepinas y depresión, donde la personalización y el ajuste progresivo de dosis cuentan con fuerte respaldo clínico.
“Esta tecnología permite realizar esquemas que hoy son muy difíciles de implementar, como el retiro gradual de fármacos sin que el paciente sufra efectos adversos”, explicó Moriconi.
Innovación argentina con proyección internacional
El método de Pill.ar surge de una patente conjunta con el Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y cuenta con el respaldo del fondo SF500 y de inversores ángeles.
La empresa fue fundada por Daniel Real (CTO), Santiago Palma (CSO), Enzo Moriconi (CEO) y Juan Pablo Real (COO), con el objetivo de simplificar tratamientos, mejorar la adherencia y democratizar el acceso a la medicina personalizada.
Actualmente, los medicamentos impresos en 3D ya se utilizan en el Instituto Conci Carpinella, con médicos particulares y en la primera farmacia habilitada para este tipo de producción.
De cara a 2026, la compañía planea expandirse a farmacias de todo el país y avanzar en su desembarco internacional. En Chile participan del programa Start-Up Chile, mientras que en España fueron invitados por el Gobierno Vasco para evaluar la adopción del método en sistemas sanitarios.
“Nuestra meta es que el método esté reconocido en Argentina, Chile y España antes de 2027 y superar el millón de tratamientos personalizados en los próximos tres años”, concluyó Moriconi.

