El 30 y 31 de Mayo 1985 Buenos Aires sufrio “La lluvia del Siglo”, se cumplen 40 años, En solo 24 horas, cayeron más de 300 milímetros de lluvia sobre la Capital y el conurbano, y marcó un antes y un después.

La tormenta del Siglo (1985)
Desde el retorno de la democracia en 1983, la provincia de Buenos Aires ha sido escenario recurrente de inundaciones que afectaron a millones de personas. A pesar de los numerosos anuncios de obras hídricas a lo largo de los años, muchas promesas siguen sin cumplirse. Este informe repasa cronológicamente las principales inundaciones, las obras realizadas y aquellas pendientes, de acuerdo con los distintos gobiernos provinciales y nacionales.
Años 1983–1999: Inacción y primeras alertas
Durante los primeros años de la democracia, las inundaciones comenzaron a volverse una problemática persistente, sobre todo en zonas del conurbano y el interior bonaerense. El crecimiento urbano desordenado, sumado a la falta de planificación hídrica, agravó los efectos de las lluvias.

Obras:
Escasas intervenciones y mínima inversión estatal.
Sin planificación integral ni políticas a largo plazo.
Años 2000–2011: Inicio de planes ambiciosos
A comienzos del nuevo milenio se planteó por primera vez una estrategia integral: el Plan Maestro Integral del Río Salado, impulsado por el gobierno nacional en conjunto con la provincia.
Hechos destacados:
Inundaciones severas en 2003 y 2009 en La Plata, Salto, Bragado y la cuenca media del Salado.
Avance inicial de obras del Plan Salado, pero sin finalizarse.
Años 2012–2015: Emergencias hídricas y respuestas parciales
Uno de los hechos más trágicos ocurrió el 2 de abril de 2013, cuando lluvias torrenciales causaron inundaciones en La Plata y alrededores, con más de 80 personas fallecidas y miles de evacuados.
Obras anunciadas:
Obras para canalización y desagües en La Plata, Berisso y Ensenada.
Mejoras en la Cuenca del Río Luján (con avances limitados).
El cumplimiento de los plazos y objetivos fue dispar.

Años 2016–2019: Cambios de gestión y subejecución
Bajo la gobernación de María Eugenia Vidal y con el gobierno nacional de Mauricio Macri, se presentó un nuevo plan de obras para mitigar inundaciones, financiado parcialmente con préstamos internacionales.
Críticas:
Sub-ejecución presupuestaria: en algunos tramos se invirtió menos del 5% de lo asignado.
Se acumularon multas por falta de avance en convenios internacionales.
Años 2020–2025: Reiteración de promesas y nuevo colapso hídrico
En marzo de 2025, intensas lluvias volvieron a inundar vastas regiones del centro y sudoeste bonaerense, afectando casi 2 millones de hectáreas productivas.

Obras aún pendientes:
Etapas III y IV del Plan Maestro del Río Salado.
Obras hidráulicas para el Gran Buenos Aires: La Matanza, José C. Paz, Florencio Varela y Lomas de Zamora, entre otras.
Nuevos planes presentados por el actual gobierno no han sido ejecutados plenamente.
Balance General
Principales obras realizadas:
Canalización del Río Salado (parcial).
Obras de mitigación en la Cuenca del Río Luján.
Infraestructura pluvial en algunos municipios del AMBA.
Principales obras pendientes:
Culminación del Plan Salado.
Redes de drenaje pluvial en zonas densamente urbanizadas del conurbano.
Adecuación y ampliación de canales y reservorios en áreas rurales.
Las inundaciones en la provincia de Buenos Aires son el resultado de décadas de postergaciones, desidia institucional y falta de continuidad en políticas públicas. Si bien hubo obras destacables, muchas otras no pasaron de los anuncios. La infraestructura hídrica sigue siendo una deuda pendiente para millones de bonaerenses.
Un enfoque integral, sostenido y con participación ciudadana es indispensable para evitar que las lluvias sigan transformándose en tragedias.

