Los estudiantes argentinos retrocedieron en Matemática, Lectura y Ciencias. El 76% no alcanza el nivel básico en Matemática y casi seis de cada diez quedan por debajo del mínimo en Lectura. Los resultados vuelven a poner bajo la lupa los aprendizajes fundamentales y las condiciones en las que estudian los adolescentes.
Los resultados de las pruebas PISA 2025 encendieron nuevamente las alarmas sobre el sistema educativo argentino. Por primera vez dentro de la serie comparable, el país registró un retroceso simultáneo en las tres áreas evaluadas: Matemática, Lectura y Ciencias.

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La evaluación, realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), alcanzó a unos 760.000 estudiantes de 15 años de 91 países y economías, una muestra representativa de aproximadamente 33 millones de alumnos a nivel mundial.
Argentina obtuvo 367 puntos en Matemática, 389 en Lectura y 393 en Ciencias. En esta última área, que fue el eje principal de la edición 2025, el país quedó ubicado en el puesto 71 entre 91 sistemas educativos.
Pero el dato que refleja con mayor claridad la dimensión del problema aparece al observar los niveles mínimos de desempeño.
Matemática, el principal punto crítico
En Matemática, el 76% de los estudiantes argentinos no alcanzó el nivel básico de desempeño, establecido por PISA en el nivel 2. Esto significa que solamente el 24% logró ubicarse en ese nivel o por encima de él.
La situación representa además el peor resultado de Argentina en Matemática dentro de la serie comparable. El país viene atravesando una tendencia negativa desde hace años y la edición 2025 profundizó ese deterioro.
Respecto de 2022, Argentina perdió 11 puntos en Matemática, la mayor caída registrada entre los países de América Latina en esa área. En términos regionales, el país quedó octavo en las tres áreas evaluadas y se ubicó entre los sistemas educativos que más retrocedieron desde la edición anterior.
Las dificultades no se limitan a contenidos avanzados. El diagnóstico apunta a competencias consideradas fundamentales para desenvolverse en situaciones cotidianas, interpretar información, utilizar relaciones de proporcionalidad y resolver problemas básicos.
Comprender lo que se lee, otra de las grandes dificultades
La Lectura también muestra un escenario preocupante. El 59% de los estudiantes argentinos quedó por debajo del nivel mínimo de desempeño.
PISA no evalúa simplemente la capacidad de recordar contenidos escolares. En Lectura, la prueba analiza si los estudiantes pueden comprender, utilizar, analizar y reflexionar sobre diferentes textos para alcanzar objetivos y participar en la vida social.
Argentina registró en 2025 uno de sus peores desempeños históricos en esta área y el retroceso se vincula con dificultades cada vez mayores para abordar textos extensos, evaluar información e integrar datos provenientes de diferentes fuentes.
El fenómeno no es exclusivamente argentino. A nivel mundial, Lectura fue el área que presentó el descenso más pronunciado. La evaluación también identificó un aumento de los denominados “lectores apresurados”: estudiantes que responden rápidamente, pero con mayor cantidad de respuestas incorrectas. Esta conducta prácticamente se duplicó entre 2018 y 2025.

Ciencias también retrocede
En Ciencias, Argentina obtuvo 393 puntos y quedó en el puesto 71 sobre 91 sistemas educativos.
La prueba evalúa la capacidad de los estudiantes para involucrarse en cuestiones científicas y tecnológicas, interpretar información, participar de debates informados y utilizar conocimientos científicos frente a situaciones concretas. La edición 2025 incorporó además aspectos vinculados con la identidad científica y las competencias científicas ambientales.
El resultado forma parte de un retroceso general que llevó a Argentina a registrar sus puntajes más bajos desde 2006 en Lectura y Ciencias, mientras que Matemática alcanzó el peor resultado de toda la serie comparable.
Un problema que atraviesa a todo el sistema educativo
Los resultados muestran que el problema no puede reducirse únicamente a una materia o a un grupo específico de estudiantes.
Casi la mitad de los alumnos argentinos presentó un desempeño bajo simultáneamente en Matemática, Lectura y Ciencias, mientras que solamente una proporción muy reducida logró alcanzar niveles altos en las tres áreas.
El escenario se encuentra atravesado por factores estructurales acumulados durante años: pobreza, desigualdad, fragmentación del sistema educativo, discontinuidad de políticas públicas y dificultades para garantizar condiciones adecuadas de enseñanza.
A esto se suma una reducción del tiempo y de la intensidad destinados al trabajo sobre aprendizajes fundamentales.
La permanencia dentro del sistema educativo tampoco garantiza, por sí sola, la adquisición de conocimientos esenciales. El desafío aparece entonces en la capacidad de la escuela para transformar los años de escolaridad en aprendizajes concretos y sostenidos.
Las pantallas y los nuevos hábitos de atención
Otro de los factores que aparece asociado al diagnóstico es la transformación en los hábitos de lectura, atención y estudio de los adolescentes.
Las pantallas, las redes sociales y las herramientas de inteligencia artificial modificaron la manera en que los estudiantes acceden y procesan información. El problema no parece estar necesariamente en la tecnología, sino en el modo en que se incorpora al proceso educativo.
En Argentina, el 55% de los estudiantes señaló que sus compañeros se distraen con dispositivos electrónicos durante la mayoría o todas las clases de Ciencias, frente al 28% registrado como promedio entre los países de la OCDE. También se observaron diferencias desfavorables relacionadas con ruido, desorden en las aulas y llegadas tarde.
La inteligencia artificial plantea, además, un nuevo desafío. El uso frecuente de herramientas para resumir textos o redactar trabajos aparece asociado en los datos analizados con peores resultados, mientras que su utilización orientada específicamente al aprendizaje no presenta el mismo comportamiento.
La cuestión central pasa entonces por evitar que la tecnología reemplace el esfuerzo cognitivo que requiere aprender y, en cambio, utilizarla como una herramienta que permita profundizar y adaptar el proceso educativo.
La desigualdad también se refleja en los aprendizajes
El contexto social continúa siendo otro de los elementos determinantes.
Las diferencias socioeconómicas condicionan las posibilidades de aprendizaje y los estudiantes pertenecientes a sectores más vulnerables presentan, de manera sistemática, mayores dificultades.
Sin embargo, los resultados también muestran que el deterioro no se limita exclusivamente a los sectores de menores ingresos. Las dificultades de lectura, convivencia escolar y vínculo con el aprendizaje también aparecen entre estudiantes de sectores socioeconómicos más favorecidos.
Esto amplía la dimensión del problema: la crisis de los aprendizajes no puede explicarse únicamente por las condiciones económicas de los alumnos.
Qué está midiendo realmente PISA
Las pruebas PISA no buscan determinar únicamente cuánto contenido escolar recuerda un estudiante.
En Matemática se analiza la capacidad para formular, aplicar e interpretar información y utilizar el razonamiento matemático para resolver problemas.
En Lectura se evalúa la comprensión, utilización, análisis y reflexión sobre diferentes tipos de textos.
En Ciencias se observa la capacidad de utilizar conocimientos científicos y tecnológicos para interpretar situaciones, participar en debates y tomar decisiones informadas.
Por eso, los resultados permiten observar algo más profundo que el rendimiento en una evaluación puntual: muestran hasta qué punto los estudiantes pueden utilizar aquello que aprendieron frente a situaciones nuevas y concretas.
Un desafío que ya no admite respuestas aisladas
Los resultados de PISA 2025 dejan un escenario complejo para la educación argentina.
El retroceso simultáneo en las tres áreas, el 76% de estudiantes por debajo del nivel básico en Matemática, el 59% por debajo del mínimo en Lectura, la caída de 11 puntos en Matemática respecto de 2022 y los bajos resultados en Ciencias conforman un diagnóstico que excede a una determinada escuela, generación o materia.
La discusión educativa queda así concentrada en una cuestión fundamental: cómo garantizar que la expansión de la escolarización se traduzca efectivamente en aprendizajes.
Recuperar competencias básicas de lectura, comprensión, razonamiento matemático y pensamiento científico aparece como uno de los principales desafíos del sistema.
PISA vuelve a mostrar que estar dentro de la escuela no necesariamente significa estar aprendiendo. Y para Argentina, los resultados de 2025 representan una nueva señal de alerta sobre la necesidad de recuperar los aprendizajes fundamentales y construir políticas educativas capaces de sostenerse en el tiempo.


